1) Biopsia o extracción de un
bulto- quitar una pequeña parte de la glándula
tiroides. 2) Lobectomía- sacar la mitad de la glándula
tiroides; 3) Quitar casi toda la glándula tiroides (tiroidectomía
subtotal- cuando se deja una pequeña cantidad de tejido
tiroideo en ambos lados o tiroidectomía casi-totalcuando
se deja aproximadamente un gramo o centímetro de tejido tiroideo
en un lado); o 4) Tiroidectomía total, en la cual
se elimina todo el tejido tiroideo identificable. Existen indicaciones
específicas para cada una de estas operaciones. El principal
riesgo de una operación de la tiroides incluye el posible
daño a estructuras anatómicas cercanas a la misma,
principalmente las glándulas paratiroides (que regulan los
niveles de calcio) y los nervios de la laringe recurrentes y externos
(que controlan las cuerdas vocales).
Cuando se recomienda cirugía de la tiroides, los pacientes
deben hacer varias preguntas en relación con las operaciones
de tiroides, incluyendo:
(1) ¿Por qué necesito una operación?
(2) ¿Existen otras alternativas de tratamiento?
(3) ¿Qué tipo de evaluación necesito antes
de mi operación?
(4) ¿Cómo selecciono un cirujano?
(5) ¿Cuáles son los riesgos de la operación?
(6) ¿Qué porción de mi glándula tiroides
se debe sacar?
(7) ¿Qué puedo esperar una vez que decida proceder
con la cirugía?
(8) ¿Quedaré normal después de la cirugía?
¿Por qué necesito una operación?
El motivo más frecuente por el que los pacientes necesitan
cirugía de la tiroides es después de la evaluación
de un nódulo tiroideo, lo cual generalmente incluye una biopsia
por aspiración con aguja fina (Véase el
folleto sobre Nódulos tiroideos).
Puede recomendársele cirugía por cualquiera de los
siguientes resultados de una biopsia:
(1) Cáncer (cáncer papilar);
(2) Posible cáncer (neoplasia folicular); o
(3) Benigno.
Se le puede recomendar cirugía por nódulos con biopsia
benigna si el nódulo es grande, si continúa creciendo
o si está causando síntomas (dolor, dificultad para
tragar, etc). La cirugía también es una opción
de tratamiento para el hipertiroidismo (Véase el
folleto de Hipertiroidismo), para bocios grandes y
multinodulares y para cualquier bocio que este causando síntomas.
¿Existen otras alternativas
de tratamiento?
La cirugía es necesaria, sin lugar a dudas, cuando se ha
diagnosticado cáncer de tiroides o existe la posibilidad
del mismo (Véase el
folleto de Cáncer de tiroides). En ausencia
de un posible cáncer de tiroides, puede haber opciones de
tratamiento no quirúrgicas, dependiendo del diagnóstico.
Usted deberá discutir las opciones de tratamiento con su
médico.
¿Qué tipo de evaluación
necesito antes de mi operación?
Al igual que para otras operaciones, todo paciente que esté
considerando cirugía de la tiroides debe ser evaluado pre-operatoriamente
con una historia médica y examen físico completo,
incluyendo una evaluación cardio-pulmonar (de corazón).
Generalmente se recomienda un electrocardiograma y una radiografía
de tórax antes de la tiroidectomía para pacientes
mayores de 45 años de edad, o aquellos que tengan síntomas
de enfermedad cardíaca. Se hacen exámenes de sangre
para determinar si existe algún trastorno hemorrágico.
Cualquier paciente que haya tenido un cambio en la voz, o que haya
tenido una operación previa del cuello deberá tener
una evaluación pre-operatoria de las cuerdas vocales. Esto
es importante para determinar si el nervio de la laringe recurrente,
que inerva los músculos de las cuerdas vocales, está
funcionando normalmente. Finalmente, si el tipo de cáncer
de tiroides diagnosticado es la forma poco frecuente de cáncer
medular, es importante investigar la posibilidad de tumores adrenales
coexistentes (feocromocitomas) o de hipercalcemia e hiperparatiroidismo
(Véase el
folleto de Cáncer de tiroides).
¿Cómo selecciono al
cirujano?
En general, la cirugía de tiroides la hace mejor un cirujano
que haya recibido entrenamiento especial y que practique cirugía
de tiroides en forma regular. Los pacientes deben preguntarle a
sus médicos a donde irían ellos a operarse de la tiroides
o donde enviarían a un familiar, ya que la frecuencia de
complicaciones de operaciones de la tiroides es menor cuando la
cirugía la hace un cirujano que realiza un número
considerable de operaciones por año.
¿Cuáles son los riesgos
de la operación?
Los riesgos más importantes de la cirugía de tiroides
incluyen: 1) Hemorragia que puede causar distrés respiratorio
agudo, 2) Daño al nervio de la laringe recurrente que puede
causar ronquera permanente, y 3) Daño a las glándulas
paratiroides que controlan los niveles de calcio en el cuerpo, causando
hipoparatiroidismo. Estas complicaciones ocurren con mayor frecuencia
en pacientes que tienen muchos ganglios linfáticos afectados
por el tumor y/o tumores invasivos, en pacientes que requieren una
segunda operación de tiroides, y en pacientes con bocios
grandes que se extienden por debajo del esternón. Las complicaciones
también son más frecuentes cuando el cirujano no tiene
mucha experiencia con operaciones de tiroides. En general, el riesgo
de cualquier complicación seria, debería ser menor
del 2%. Sin embargo, el riesgo de complicaciones que se discute
con el paciente deberá ser el del cirujano en particular,
y no el riesgo citado en la literatura. Antes de la cirugía,
los pacientes deberán dar su consentimiento con información
por parte del cirujano, acerca de las razones para la operación,
los métodos alternativos de tratamiento, y los riesgos y
beneficios potenciales de la operación.
¿Qué cantidad de mi
glándula tiroides se debe sacar?
Los pacientes deberán discutir con el cirujano qué
tipo de operación de tiroides se va a realizar, tal como
una lobectomía o una tiroidectomía total, y la razón
por la cual se recomienda ese tipo de procedimiento. Para pacientes
con cáncer papilar o folicular, la mayoría, aunque
no todos los cirujanos recomiendan una tiroidectomía total
o casi-total cuando piensen que el tratamiento posterior con yodo
radiactivo puede ser útil (Véase el
folleto de Cáncer de tiroides). Para pacientes
con tumores primarios grandes (>1.5 cm.) y para cualquier cáncer
medular, se requiere una disección más extensa de
los ganglios linfáticos para eliminar posibles metástasis
a los ganglios.
La tiroidectomía es un método excelente de tratamiento
para pacientes con nódulos benignos múltiples y/o
bocios grandes, ya sean hiperactivos o con funcionamiento normal.
Para pacientes con nódulos unilaterales, hiperactivos o de
funcionamiento normal, la lobectomía de la tiroides corrige
estos problemas en forma satisfactoria. Para pacientes con hipertiroidismo
debido a la enfermedad de Graves o bocios multinodulares (Véase
el folleto de Hipertiroidismo),
muchos cirujanos recomiendan una lobectomía total en el lado
del bocio o de los nódulos más grandes y una resección
subtotal o casi-total en el lado opuesto.
¿Qué puedo esperar
una vez que decida proceder con la cirugía?
Una vez que se haya reunido con el cirujano y haya decidido
proceder con la cirugía, a usted se le dará cita para
su evaluación pre-operatoria (véase más arriba)
y se reunirá con el anestesiólogo (la persona que
le administrará la anestesia durante su cirugía).
Usted no deberá comer ni beber nada después de la
media noche anterior al día de su cirugía y deberá
dejar sus cosas de valor y sus joyas en casa. La cirugía
usualmente tarda entre 2-2 ½ horas, después de lo
cual usted se despertará poco a poco en la sala de recuperación.
Puede haber un drenaje quirúrgico en su cuello en el lugar
de la incisión (el cual se le sacará a la mañana
siguiente de su operación) y puede dolerle la garganta debido
al tubo que se le colocó para respirar durante la operación.
Una vez que esté bien despierto, a usted se le llevará
a una habitación en el hospital donde podrá comer
y beber cuando lo desee. La mayoría de los pacientes sometidos
a cirugía de tiroides permanecen hospitalizados por aproximadamente
24 horas y puede dárseles de alta a la mañana siguiente
de la operación. La actividad normal puede comenzar en el
primer día post-operatorio. Deberán evitarse los deportes
vigorosos como la natación, y actividades que incluyan levantamiento
de cosas pesadas durante al menos 10 días.
¿Quedaré normal después
de la cirugía?
Sí. Una vez que se haya recuperado de los efectos de la cirugía
de la tiroides, usted podrá hacer todas las cosas que hacía
antes de la operación. Muchos pacientes desarrollan hipotiroidismo
después de la cirugía, requiriendo tratamiento con
hormona tiroidea (Véase el
folleto de Hipotiroidismo). Esto es particularmente
cierto si su cirugía ha sido por cáncer de tiroides.
Además, si usted tiene cáncer de tiroides, su médico
le puede recomendar tratamiento con yodo radiactivo, antes de comenzar
la terapia con hormona tiroidea (Véase el
folleto de Cáncer de tiroides).
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| La hormona tiroidea se utiliza
en dos situaciones: 1) Para reemplazar la función de la glándula
tiroides que ya no funciona normalmente (terapia de sustitución)
y 2) para prevenir el crecimiento de tejido tiroideo (terapia
de supresión).
Terapia de sustitución con
hormona tiroidea
Muchas personas tienen una glándula tiroides que no puede
producir suficiente hormona tiroidea para cubrir las necesidades
del cuerpo. Esto se conoce como Hipotiroidismo y puede
ser debido a una glándula tiroides que no funciona (por ejemplo
en la enfermedad de Hashimoto), a la destrucción de la glándula
por medio de la cirugía o el tratamiento radiactivo o a una
glándula pituitaria que no funciona (véase el
folleto de Hipotiroidismo). El hipotiroidismo es la
razón por la que más frecuentemente se necesita tratamiento
de sustitución con hormona tiroidea.
El objetivo del tratamiento con hormona tiroidea es el de reproducir
de la forma más cercana posible el funcionamiento normal
de la glándula tiroides. La tiróxina sintética
pura (T4) funciona de la misma manera que la hormona tiroidea del
paciente. La hormona tiroidea es necesaria para la salud de todas
las células del cuerpo. Por lo tanto, el tomar hormona tiroidea
es diferente de tomar otros medicamentos, porque su función
es la de reemplazar una hormona que está faltando. El único
riesgo asociado con tomar hormona tiroidea es el de tomar demasiada
o muy poca. La función tiroidea va a ser monitorizada por
su médico para estar seguro que esto no suceda.
¿Cómo se selecciona
la dosis de la hormona tiroidea?
Cuando alguien comienza por primera vez a tomar hormona tiroidea,
la dosis inicial se escoge cuidadosamente basada en información
como es el peso de la persona, su edad y otras condiciones médicas.
Luego la dosis deberá ser ajustada por el médico para
mantener la función tiroidea normal. Su médico se
asegurará que la dosis de hormona tiroidea sea correcta haciendo
un examen físico y midiendo los niveles de TSH.
Existen varias marcas de hormona tiroidea disponible. Estas incluyen
Synthroid®, Levoxyl®, Unithroid® y Levothroid®.
Aunque todas estas marcas contienen la misma T4 sintética,
los ingredientes inertes varían con cada una de las diferentes
marcas. En general, es mejor continuar con la misma marca. Si no
se puede evitar cambiar de marca, deberá asegurarse de que
su médico esté en conocimiento del cambio, de modo
que se pueda chequear su función tiroidea. También
existen formulaciones genéricas de hormona tiroidea (Levo-T®,
Novothyrox® y levothyroxine sodium). Si su plan de medicamentos
cambia su hormona tiroidea a una preparación genérica,
es importante notificar a su médico.
¿Cómo debo tomar la
hormona tiroidea?
La hormona tiroidea es fácil de tomar. Como permanece en
su organismo por un largo período, se puede tomar una sola
vez al día, y esto resulta en niveles sanguíneos muy
estables de hormona tiroidea. Cuando la hormona tiroidea se usa
para tratar el hipotiroidismo, la meta del tratamiento es mantener
la función tiroidea en el mismo rango de la gente que no
tiene problemas de tiroides. Esto se logra manteniendo los niveles
de TSH en el rango normal. El mejor momento de tomar la hormona
tiroidea es a primera hora de la mañana con el estomago vacío.
Esto es debido a que la comida en el estómago puede afectar
la absorción de la hormona tiroidea. Sin embargo, lo más
importante es ser constante, y tomar la hormona tiroidea a la misma
hora y de la misma manera todos los días. Si usted está
tomando otras medicinas, debería discutir la mejor hora de
tomar la hormona tiroidea con su médico. A veces, tomar la
hormona tiroidea en la noche puede evitar que ésta interaccione
con la comida o con otros medicamentos.
No deje de tomar su hormona tiroidea sin discutirlo antes con su
médico. La mayoría de los problemas tiroideos son
permanentes, y por lo tanto la mayoría de los pacientes requieren
hormona tiroidea de por vida. Si usted se olvida de tomar una dosis
de hormona tiroidea, lo mejor es tomar esa dosis en cuanto se acuerde.
También, está bien tomar dos tabletas al día
siguiente; una en la mañana y otra en la noche. Es muy importante
que sus niveles de hormona tiroidea y TSH sean controlados periódicamente,
aún cuando se esté sintiendo bien, de modo que la
dosis de hormona tiroidea pueda ser ajustada en caso necesario.
¿La hormona tiroidea interacciona
con otros medicamentos?
El tomar otros medicamentos puede hacer que una persona necesite
una dosis mayor o menor de hormona tiroidea. Algunos de los medicamentos
que pueden hacer que se requiera una dosis más alta de hormona
tiroidea incluyen los anticonceptivos orales, estrógeno,
testosterona, medicamentos anti-convulsivos (por ejemplo Dilantin
y Tegretol) y algunos medicamentos para la depresión. Sin
embargo, otros productos pueden impedir la absorción de la
totalidad de la dosis de la hormona tiroidea. Estos incluyen el
hierro, calcio, soja y algunos medicamentos utilizados para bajar
el colesterol. Por todas estas razones, es importante que las personas
que toman hormona tiroidea, mantengan a sus médicos informados
de cualquier cambio en los medicamentos o suplementos que están
tomando.
¿Debería tomar hormona
tiroidea durante el embarazo?
Como la hormona tiroidea es una hormona que normalmente se
encuentra presente en el cuerpo, es absolutamente segura de tomar
durante el embarazo. De hecho, es muy importante que las mujeres
embarazadas, o las mujeres que estén contemplando quedar
embarazadas tengan función tiroidea normal para proveer un
ambiente óptimo para el bebé. Las mujeres que están
tomando hormona tiroidea, con frecuencia necesitan una dosis más
alta durante el embarazo, por lo cual es importante medir los niveles
de hormona tiroidea y TSH cuando usted se entera que está
embarazada. Usted deberá discutir el momento de hacerse las
pruebas con su médico, pero con frecuencia la función
tiroidea debe ser revisada cada trimestre.
¿Qué hay acerca de
las hormonas tiroideas “naturales”?
La tiroides de animales disecada (secada y pulverizada) (Armour®),
que ahora se obtiene principalmente de cerdos era la forma mas común
de terapia tiroidea antes de que las hormonas tiroideas activas
individuales fueran descubiertas. Esta todavía se puede comprar
a través de Internet – legalmente se vende como un
suplemento, pero ilegalmente se vende como medicina. Como las píldoras
hechas con tiroides de animales no están purificadas, estas
contienen hormonas y otras proteínas que no existen en el
cuerpo fuera de la glándula tiroides. Mientras que la tiroides
disecada contiene tanto T4 como T3, el balance de T4 y T3 en los
animales no es igual que en los humanos, de modo que las hormonas
en las píldoras de tiroides de animales no son necesariamente
“naturales” para el cuerpo humano. Más aún,
las cantidades de T4 y T3 pueden variar en cada lote de tiroides
disecada, haciendo más difícil mantener los niveles
correctos en la sangre. Finalmente, aun las píldoras de tiroides
disecada contienen sustancias químicas para mantener la pastilla
unida, así que tampoco son completamente “naturales”.
La tiroides de animales disecada se prescribe rara vez hoy en día,
y no existe ninguna evidencia de que la tiroides disecada tenga
ninguna ventaja sobre la T4 sintética.
¿Qué hay de la T3?
Mientras que la mayoría de las acciones de la hormona tiroidea
son debidas a la T3, la mayoría de la T3 en el cuerpo proviene
de la conversión de T4. La conversión de T4 a T3 ocurre
en forma normal en pacientes hipotiroideos. La T3 tiene una vida
media muy corta en el cuerpo, mientras que la vida media de la T4
es mucho más larga, asegurando un suministro contínuo
de T3. Existe una preparación de T3 sintética (Cytomel®).
Después de tomar una tableta de T3 habrá unos niveles
muy altos de T3 por un corto tiempo y luego los niveles caen rápidamente.
Esto implica que la T3 tiene que tomarse varias veces al día,
y aún haciendo esto no se pueden estabilizar los niveles
de T3 en forma apropiada. Además, es imposible evitar tener
demasiada hormona tiroidea en el sistema poco después de
tomar cada dosis de T3. Niveles altos de T3 pueden conducir a síntomas
desagradables tales como palpitaciones, insomnio y ansiedad. Los
niveles altos de T3 también pueden afectar el corazón
y los huesos. Otro de los inconvenientes de usar T3 es que el cuerpo
no tiene la posibilidad de regular el suministro de T3 de acuerdo
a sus propias necesidades. Por lo tanto, no existe ninguna indicación
para el uso de la T3 sola para el tratamiento del hipotiroidismo.
¿Y qué se dice del
tratamiento combinado de T4 y T3?
En los Estados Unidos existen algunas preparaciones que contienen
tanto T4 como T3 (Thyrolar®). Las preparaciones de
la combinación T4/T3 contienen mucha más T3 que la
que se produce naturalmente en el cuerpo. Por esta razón
pueden tener los mismos efectos secundarios que cuando se toma la
T3 sola. También se administra una vez al día, ignorando
la vida media corta de la T3 en el cuerpo. Existe cierto interés
en saber si la combinación de T4 y T3, con una menor cantidad
de T3, administrada más de una vez al día puede resultar
en un mejor tratamiento del hipotiroidismo, especialmente en aquellos
pacientes que no se sienten completamente normales tomando T4 solamente.
Un período de prueba de 3 a 6 meses es razonable para determinar
si el tratamiento combinado de T4 y T3 será útil.
¿La hormona tiroidea me puede
ayudar si tengo síntomas de hipotiroidismo, pero niveles
normales de hormona tiroidea?
Algunas personas con niveles sanguíneos normales
de hormona tiroidea tienen síntomas similares a los del hipotiroidismo.
Varios estudios científicos han evaluado la pregunta de si
el tratamiento con T4 puede beneficiar a los pacientes con síntomas
similares a los del hipotiroidismo, pero con niveles normales de
hormona tiroidea. En todos los casos, no hubo diferencia entre la
T4 y un placebo (pastilla de azúcar) en cuanto a mejorar
los síntomas o el bien-estar.
¿Por qué podría
yo necesitar tratamiento supresivo con hormona tiroidea?
Cuando la hormona tiroidea se utiliza para tratar el hipotiroidismo,
el objetivo del tratamiento es mantener la función tiroidea
dentro de límites normales. La hormona tiroidea también
se puede utilizar para mantener el nivel de TSH en el rango bajo,
o normal-bajo. Esto tiene por efecto el de eliminar una de las señales
para que el tejido tiroideo crezca, y se conoce como tratamiento
supresivo con hormona tiroidea. Esta modalidad del uso de la hormona
tiroidea se puede utilizar para tratar de evitar el crecimiento
de los nódulos tiroideos o de una glándula tiroides
que ya está aumentada de tamaño. Este tipo de tratamiento
debe ser considerado cuidadosamente antes de comenzarlo. También
debe ser controlado cuidadosamente debido al riesgo de ritmo cardíaco
irregular y rápido, exacerbación de dolor de pecho
y disminución de la densidad ósea.
Tratamiento del cáncer de
tiroides
Después de la cirugía para el cáncer de tiroides,
se necesita la hormona tiroidea tanto para reemplazar la función
de la glándula que ha sido eliminada, como para evitar el
crecimiento de cualquier pequeño residuo de células
cancerosas (véase el
folleto de Cáncer de tiroides). El tratamiento
de supresión con hormona tiroidea es una parte importante
del tratamiento del cáncer de tiroides y es efectivo para
detener el crecimiento de cáncer de tiroides microscópico
o de cáncer de tiroides residual. La duración del
tratamiento de supresión en pacientes con cáncer está
siendo debatido actualmente. En este caso, el beneficio de prevenir
el crecimiento de células tiroideas cancerosas sobrepasa
el riesgo de un pequeño aumento en la posibilidad de frecuencia
cardíaca rápida e irregular, exacerbación del
dolor de pecho y disminución de la densidad ósea.
Un médico debe controlar cuidadosamente este tipo de tratamiento. |